A
El conocimiento y el amor (1ª de Corintios 8 — Alimentos
sacrificados a los ídolos)
v Pablo “divide” a la iglesia
en dos grupos: los “fuertes” y los “débiles”.
—
Los fuertes comprenden que los ídolos no son nada, pues solo
existe un único Dios verdadero. Los débiles no han llegado aún a comprender
este punto (1Co. 8:4-7a).
—
Los fuertes comen carne sacrificada a los ídolos porque saben
que los ídolos no pueden contaminar el alimento. Los débiles creen que pecan si
comen esa carne (1Co. 8:7b).
v Pero los fuertes, por su
conocimiento y ejemplo, pueden hacer caer a los débiles (1Co. 8:10). Por amor a
su hermano, el fuerte debe refrenarse (1Co. 8:11-13).
v Los cristianos deben
anteponer el amor al conocimiento cuando éste puede ser un tropiezo para el
hermano “débil” (en proceso de crecimiento).
B
Los derechos del evangelio (1ª de Corintios 9 — Pablo renuncia
a sus derechos)
v Pablo renunció, al menos, a
tres derechos por amor a los débiles:
—
⁕ Derecho de ser alimentado por la congregación (1Co. 9:4)
—
⁕ Derecho a ser acompañado por su esposa (1Co. 9:5)
—
⁕ Derecho a no realizar trabajos comunes para su mantenimiento (1Co. 9:6)
v Aunque Jesús dejó claro que
los que predican el evangelio deben vivir del evangelio, tanto Pablo como
Bernabé renunciaron a ello voluntariamente para no poner obstáculo a los
creyentes (1Co. 9:12-14; Lc. 10:7).
C
Lecciones del pasado (1ª de Corintios 10:1-13 —
Advertencia contra la idolatría)
v La experiencia del Éxodo,
entendida espiritualmente, es un símil nuestro. El cruce del mar es como
nuestro pacto bautismal (1Co. 10:1-2). El alimento y la bebida que tomaron en
el desierto es como nuestra participación de la Santa Cena, donde comemos y bebemos,
espiritualmente, el cuerpo y la sangre de Jesús (1Co. 10:3-4).
v ¡Cuidado! A pesar de su
experiencia, los israelitas cayeron en graves pecados, incluyendo la idolatría
y la inmoralidad. ¡Que no nos ocurra a nosotros lo mismo! (1Co. 10:5-10).
v De ahí que el apóstol
concluya esta sección con un consejo poderoso: “Así que, el que piensa estar
firme, mire que no caiga” (1Co. 10:12).
D
Abandonar la idolatría (1ª de Corintios 10:14-22 — La copa
del Señor y la copa de los demonios)
v Si la comida sacrificada a
los ídolos se puede comer tranquilamente, ¿por qué Pablo parece aconsejar lo
contrario en 1ª de Corintios 10:20?
v Una cosa es comer la carne en
casa, sin cargo alguno de conciencia, y otra hacerlo durante una celebración
pública donde se está adorando a los ídolos. Al participar de este tipo de
celebraciones, el creyente reniega de su fe y acepta la adoración a los ídolos.
v Al participar de la Santa
Cena nos hacemos parte del cuerpo de Cristo (la iglesia), mientras que, al
participar de las ceremonias idolátricas, tomamos parte con los demonios (1Co.
10:16-20).
v No podemos tomar la copa de
la Santa Cena, alabando a Jesus, y –a la vez– tomar de la copa que alaba a los
demonios (1Co. 10:21).
E
Lo lícito y lo conveniente (1ª de Corintios 10:23-33 — Hacerlo
todo para la gloria de Dios)
v “Todo me es lícito, pero no
todo conviene” (1Co. 10:23). Dos ejemplos concretos:
—
En la carnicería vendían tanto alimentos sacrificados a
ídolos como no sacrificados. El creyente no debía preguntar el origen para no
dar la impresión de que consideraba ilícito tomar ese tipo de carne (1Co.
10:25).
—
Un incrédulo invitaba a un creyente a comer. El creyente come
sin preguntar (todo le es lícito). Pero, el anfitrión dice que la carne se
ofreció a un ídolo. Entonces, para no ofender la conciencia del anfitrión, no
conviene que el creyente tome de esa carne (1Co. 10:27-29).
v Los principios básicos que
están detrás de estas instrucciones son también dos: alabar en todo a Dios
(1Co. 10:31); y buscar el beneficio del otro (1Co. 10:24, 32).
v Es decir, amar a Dios sobre
todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo (tal como Jesús se lo pidió al
joven rico).
